CONTAMINACIÓN DEL AGUA EN EL HOGAR: UN ASUNTO DE CONCIENCIA
El agua dulce, elemento imprescindible para la vida, es contaminado diariamente de múltiples formas: las industrias derraman residuos, los autos aceites en las calles, incluso la contaminación del agua tras la lluvia que arrastra la polución del aire.
Sin embargo, una parte no menor del agua dulce –cerca de un 35%- es contaminada al interior de nuestros hogares. ¿Cómo sucede esto?
Dentro de cada hogar existe una gran cantidad de agentes tóxicos que son empleados a diario: lavalozas, detergentes de ropa, líquido para pisos, detergentes de baños, shampoo, pastas de dientes, desengrasantes, entre otros. Y a pesar de que todos estos elementos poseen etiquetas que indican sus componentes, generalmente pasamos por alto estas indicaciones por el hábito de comprar siempre el mismo producto. El problema se agrava pues en la mayoría de los casos empleamos estos productos en exceso.
Por ejemplo el cloro, el producto más usado en desinfección, al ser añadido al agua se combina y produce trihalometanos o THM. Estos subproductos del cloro desencadenan la producción de radicales libres en el cuerpo, causando graves daños en las células que incluso puede llegar a producir cáncer en el organismo.
Productos como los detergentes, reducen la cantidad de oxígeno presente en el agua, inhiben el proceso de fotosíntesis de ciertas plantas acuáticas, dañan las branquias de algunos peces dificultándoles la respiración, que lleva finalmente a la muerte. Estos compuestos dificultan el tratamiento del agua para potabilizarla, incluso dañando las máquinas que realizan el trabajo.
Una casa promedio puede contener más de 40 litros de materiales peligrosos – materiales inflamables-, que reaccionan al combinarse, exploten, sea corrosivo o tóxico. Y alrededor de un 20% de estos son desechados por el desagüe de las casas.
Cinco minutos de ducha se traducen entre 90 a 190 litros de agua, lavar la loza por ejemplo gasta alrededor de 50 litros por minuto, el aceite que tiramos por el lavaplatos puede contaminar hasta mil litros de agua y es muy difícil de remover. Por eso, es muy importante que tomemos conciencia de nuestro derroche, revisemos las etiquetas de los productos que compramos, cerremos la llave cuando no la usamos y por sobre todo, hagamos el esfuerzo de cambiar nuestros hábitos para reducir nuestra huella de carbono.
Haz un esfuerzo, el cambio está en ti.
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